
José Ignacio Junguitu – www.junguitu.com/
El panorama del vino blanco en la D.O.Ca. Rioja está experimentando una revolución silenciosa, alejándose de las elaboraciones clónicas y comerciales para adentrarse en la búsqueda identitaria del terroir más extremo. Hace unos días tuve la oportunidad de conocer el nuevo proyecto de Rubén Provedo, un enólogo cuya trayectoria sigo de cerca y que representa un modelo radicalmente opuesto a la masificación. En este artículo quiero desgranar, desde mi perspectiva como especialista en análisis sensorial, un viaje conceptual por parcelas recónditas, microvinificaciones honestas y una firme resistencia al cambio climático. Provedo me demostró que Rioja posee las condiciones perfectas para codearse con las regiones de blancos más prestigiosas del mundo si se apuesta por el valor, la acidez atlántica y la nobleza de la larga crianza.
El Modelo. Una nueva intención.
Filosofía del Proyecto: El Reto Atlántico frente al Cambio Climático
El Terroir Extremo y la Gestión del Viñedo
- Suelos con Identidad Geológica: Las viñas seleccionadas se asientan sobre formaciones singulares, que van desde lechos de fondo glaciar compuestos por roca pura en las zonas altas, hasta arcillo-ferruginosos («tierra roja» y piedra) en enclaves de la cuenca del Najerilla (hacia Cárdenas). Estos suelos aportan una mineralidad y salinidad orgánica latente que define el esqueleto de los vinos.
- Gestión del Vigor y Arquitectura Foliar: El enólogo me enfatizó la necesidad absoluta de proteger los racimos del asolado directo. Rubén critica con dureza la extendida costumbre del despunte severo en variedades vigorosas como el Tempranillo Blanco (motivada muchas veces por el simple ahorro en la gestión de alambres de la espaldera), lo que expone la fruta, detiene su maduración aromática y quema la acidez. Una masa foliar densa y un sombreado natural (favorecido por la proximidad del bosque) actúan como un escudo térmico indispensable.
- La Paradoja de los Rendimientos: En contra de la creencia generalizada de que la ultra-baja producción es el único camino hacia la calidad, Rubén defiende que, para mantener el equilibrio y la frescura en zonas de altitud, el viñedo debe cargar un volumen razonable de uva. Esto retrasa la maduración, frena el grado alcohólico potencial y permite alargar el ciclo biológico hasta octubre, logrando una madurez fenólica impecable con niveles estables de acidez total natural.
El Alma de la Bodega
Los Vinos (muestras de barrica)
Tempranillo Blanco 2025
- 100% Tempranillo Blanco procedente de parcelas de alta montaña en zonas de umbría y fuerte influencia forestal. Crianza en barricas francesas de segundo año (adquiridas mediante acuerdos con châteaux bordeleses) con una previsión de permanencia de unos dos años en madera antes de su salida al mercado.
- Rubén Provedo destaca que su obsesión con esta variedad se centra en la estructura en boca. Considera que, aunque el Tempranillo Blanco posee una carga aromática innata muy evidente, el verdadero reto es dotarlo de volumen, untuosidad y desplazar la acidez hacia los flancos de la lengua para conferirle una mayor longevidad estructural durante su paso por madera.
- Debo confesar públicamente mi tradicional escepticismo e incomprensión histórica hacia el Tempranillo Blanco, una variedad que considero frecuentemente maltratada en el sector. Sin embargo, al catar esta muestra me quedé impresionado: estamos ante un «bebé atlántico» dotado de un perfil salino sumamente atractivo y un paso sabroso que dignifica la variedad.
- Fase Visual: Amarillo pajizo con reflejos verdosos pálidos, limpio y de lágrima densa pero ágil.
- Fase Olfativa: Intensidad media-alta dominada por sutiles notas vegetales, corteza de árbol y fruta blanca de hueso crujiente, arropada por un fondo mineral-salino que mitiga el dulzor aromático primario.
- Fase Gustativa: Entrada franca y con notable volumen. Destaca una untuosidad y grasa glicérica que tapiza el paladar. La acidez se percibe viva pero integrada, discurriendo de forma lateral y estirando el vino hacia un final seco, sápido y marcadamente salino.
Viura «Gran Reserva Objetivo»
- 50% Viura de la zona alta limítrofe con el bosque y 50% Viura de viñedos viejos situados en los suelos de tierra roja y piedra de Cárdenas. Vinificación en barrica y destinado a una prolongada crianza tanto en madera como en botella. Rendimientos muy limitados (apenas 1500 kg en total de las parcelas seleccionadas).
- Rubén busca extraer la máxima tensión de la Viura tirando de maduraciones tardías en suelos fríos. Me explicaba que, durante la crianza, la variedad tiende a mostrarse tímida e inhibida en nariz, pero que es en la botella donde despliega toda su complejidad terciaria y sus notas lácticas/mantequillosas.
- Boca pura y una acidez perfecta. Tremenda longitud y verticalidad, destacando esos toques vegetales nobles que le aportan frescura y lo alejan de los perfiles pesados o excesivamente maderizados.
- Fase Visual: Amarillo dorado pálido con destellos acerados, brillante y límpido.
- Fase Olfativa: Nariz seria, austera y elegante. Destacan notas de fruta blanca sazonada, matices de tiza y leves recuerdos de frutos secos verdes, con la madera perfectamente integrada y silenciosa.
- Fase Gustativa: Impactante por su perfecta acidez, que funciona como la columna vertebral del vino. El paso es afilado pero con suficiente anchura en el centro de la boca. Largo, persistente, con un recorrido que juega entre la tensión cítrica y un sutil amargor noble que prolonga el postgusto de manera indefinida.
Maturana Blanca 2024 (Ensayo de Resistencia)
- 100% Maturana Blanca procedente de una parcela de gran tamaño trabajada bajo un estricto protocolo de ensayos (18-19 microvinificaciones variando cargas, deshojados y momentos de vendimia). Muestra superviviente de una sola barrica tras dos años de crianza. Vendimia precoz técnica para esquivar los 14.5° vol. habituales de la variedad, estabilizándose en unos finos 12° vol.
- Rubén define la Maturana Blanca como una variedad «muy difícil» debido a su tendencia extrema a acumular azúcares rápidamente y perder acidez. Este vino es el resultado de un estudio de resiliencia frente al cambio climático. Tras testar múltiples opciones, la vendimia precoz demostró ser la única vía para aislar la elegancia de la uva. Me reconoció que el vino se mantuvo intratable y cerrado durante su primer año, rompiendo a desarrollar su complejidad organoléptica recientemente.
- Me convenció el discurso conceptual de este vino y su insultante juventud a pesar de llevar más de 24 meses en madera. Para mí el hallazgo es «brutal», ponderando la enorme capacidad de la fruta para resistir la oxidación y mantener un perfil señorial e impecable. Una variedad minoritaria con un discurso técnico arrollador.
- Fase Visual: Amarillo pajizo con reflejos limón brillantes. Sorprende la ausencia total de tonalidades evolucionadas o dorados pesados a pesar del tiempo en madera.
- Fase Olfativa: Perfil aromático nítido y complejo. Despliega recuerdos de fruta blanca madura (pera, manzana ácida) combinados con notas cítricas de pomelo, piel de naranja amarga y sutiles toques de panadería fina.
- Fase Gustativa: Entrada fina, fluida y de una elegancia aristocrática. En el paladar medio se muestra compacto, con una viveza cítrica sensacional. Su rasgo diferencial es un sutil y distinguido amargor final, integrado armónicamente, que aporta persistencia en boca y un cierre sumamente señorial.
El «Ensamblaje Borgoñón»: Chardonnay 2023 & Tempranillo Blanco 2024
- Base mayoritaria de Chardonnay de la añada 2023 (procedente de una viña de más de 50 años plantada en los años 60) combinada en un ensamblaje maestro con Tempranillo Blanco del 2024 de alta cota. El Chardonnay realizó una crianza de dos años en barricas de grano extrafino al más puro estilo Borgoña. Vinificación limpia, limitando el trabajo excesivo de lías y aditivos en fermentación para evitar perfiles aromaticos pesados.
- Ruben utilizó aquí una auténtica joya vitícola: un Chardonnay viejo de 14.5°, indomable, graso y profundo. Para aportar ligereza y matizar la opulencia y las notas de mantequilla de este perfil borgoñón, decidió ensamblarlo con la flor blanca y la frescura vegetal del Tempranillo Blanco. Evita a toda costa saturar el vino con levaduras comerciales o un exceso de bâtonnage, buscando que la finura de la madera respete la pureza varietal.
- Un perfil que nunca lo localizarías en Rioja. Es un vino que me fascina por la absoluta nobleza de la crianza. Me parece la traslación perfecta del concepto de los «grandes blancos finos de guarda» tradicionales a principios del siglo XX. El Tempranillo Blanco actúa aquí de manera brillante: limpia la boca de la opulencia del Chardonnay, sirviendo como las «alas» que elevan el conjunto.
- Fase Visual: Amarillo pajizo brillante con sutiles destellos de oro blanco.
- Fase Olfativa: Enorme impacto inicial donde se percibe el grano fino de la madera noble inhibiendo los excesos frutales. Al oxigenarse, brotan notas de mantequilla fresca, avellana verde, combinadas con la nitidez de las flores blancas aportadas por el Tempranillo Blanco.
- Fase Gustativa: Entrada majestuosa, amplia y envolvente, con una textura que llega a percibirse aterciopelada en el centro de la lengua. No obstante, carece por completo de aristas pesadas. La acidez irrumpe de forma ascendente en el tramo final, limpiando el paladar, aportando verticalidad y una longitud kilométrica que invita a seguir bebiendo.
Los Tintos: Tipicidad, Finura y Resistencia Rústica (Seguimos en muestras de barrica)
Garnacha 50/50
- 50% Garnacha procedente del suelo glacial de roca pura (que permite retrasar la vendimia al máximo) y 50% de las zonas más altas y frías de Labastida (faldas del Toloño). Destinado a una crianza muy respetuosa en maderas usadas para priorizar la fluidez.
- Rubén me aclaró que huye de la madurez excesiva y de las extracciones agresivas del pasado inducidas por las modas de las altas puntuaciones internacionales. Para él, la Garnacha representa la máxima elegancia fluida, y solo se logra mediante una intervención medida y suelos que permitan vendimias tardías en pleno octubre.
- Es Garnacha en estado puro. Exhibe una explosión de fruta roja y negra sazonada sumamente limpia, desprovista de maquillajes excesivos de madera. En boca destaca por ser un vino sabroso, fluido y de una finura asombrosa.
Graciano 100%
- 100% Graciano de viñedos viejos de ladera arcillo-ferruginosa. Crianza prolongada en barrica para domar su indómita naturaleza polifenólica.
- El Graciano es una de las apuestas más complejas de Rubén. Me confesaba que es una variedad rústica que exige años de madera para pulir sus aristas y su marcada acidez, pero que a la larga se convierte en el «perfume» y el alma de los grandes vinos de guarda. Su fondo aromático es incombustible al paso del tiempo.
- Este vino desprende una nariz profunda que evoca chocolate negro, tierra húmeda, regaliz y un indiscutible fondo licoroso sumamente elegante. En boca es un cañón de enorme potencia y concentración tánica, pero con un recorrido sedoso y una frescura imponente que augura una evolución magistral en los próximos años.


