El Tempranillo Blanco es una variedad propia de Rioja, surgida como mutación natural del Tempranillo tinto. Destaca por su equilibrio entre acidez, estructura y expresión aromática, lo que permite elaborar blancos con capacidad de evolución y fuerte vínculo con el viñedo.
Añada seca y exigente, con maduración irregular que obligó a una selección precisa. Las noches frescas en vendimia permitieron conservar acidez y frescura, dando lugar a vinos equilibrados, con estructura y aptitud para la crianza.
Producción final de la añada: 305 botellas.
Crianza de 12 meses en barrica de roble francés de segundo año, seleccionada para acompañar el vino sin dominarlo. La madera aporta complejidad y textura, manteniendo la identidad varietal y la frescura.
Viñedos situados en el valle del Najerilla, sobre suelos aluviales franco-arenosos con gravas y cantos rodados. Suelos pobres y bien drenados que favorecen una maduración progresiva, aportando definición aromática, frescura y equilibrio estructural
Color amarillo pajizo con reflejos dorados, limpio y brillante.
Elegante y compleja, con fruta blanca madura, flores y fondo mineral. La crianza aporta notas sutiles de almendra y panadería fina.
Amplio y equilibrado, con buena acidez y textura sedosa. Paso largo, con fruta madura, notas cremosas y ligero amargor final varietal. Final persistente y armonioso.
Pescados al horno, mariscos, aves, carnes blancas, arroces y platos con setas.
Buena capacidad de evolución en botella gracias a su acidez, estructura y crianza.
Ganará complejidad e integración con el tiempo.
Mantendrá frescura y equilibrio en su desarrollo.