Chardonnay es una de las grandes variedades blancas del mundo, reconocida por su capacidad de adaptación y por reflejar con precisión el origen cuando procede de viñedos bien definidos. En este caso se interpreta desde un viñedo concreto y con una clara vocación de guarda.
La añada 2023 estuvo marcada por un ciclo seco y exigente, con rendimientos contenidos y buena concentración. En Chardonnay, estas condiciones favorecieron una maduración equilibrada, manteniendo frescura natural y estructura suficiente para una crianza prolongada. Producción final de la añada: 730 botellas.
La elaboración se orienta a preservar la identidad del viñedo y la variedad. El vino ha realizado una crianza de 20 meses en barrica de roble francés de segundo año, seleccionada para respetar la estructura original del vino y permitir una integración lenta y equilibrada.
La crianza está concebida como un proceso de afinado y estabilización orientado a una evolución prolongada en botella.
El viñedo se sitúa en la zona de Tudelilla, con suelos pobres y bien drenados, de carácter aluvial y antiguo. La altitud y la orientación favorecen una maduración progresiva, aportando tensión y definición al vino.
Color amarillo dorado brillante, con reflejos limpios y buena densidad.
Nariz compleja y elegante, con fruta blanca madura, notas cítricas suaves, recuerdos de frutos secos y un fondo ligeramente especiado procedente de la crianza, bien integrado.
Entrada amplia y equilibrada. Paso de boca estructurado, con volumen y frescura bien integrada. La madera acompaña sin dominar, aportando profundidad y longitud.
Final largo, seco y persistente.
Adecuado para pescados grasos, mariscos elaborados, carnes blancas, aves y platos con salsas donde el vino pueda acompañar la textura.
Por su estructura, equilibrio ácido y crianza prolongada, este Chardonnay está concebido para una larga evolución en botella, ganando complejidad y matices con el tiempo.